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BINGER: El adicto a las series

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Actualización 18/10/2017

Recientemente, Netflix ha acuñado el término "Binger Racer". ¡Sigue leyendo para saber más!

Como os comentaba en mi post sobre "Netflix o cómo jugar con la mente humana" la famosa plataforma VoD tiene algo que la diferencia de las otras compañías de entretenimiento y es su estrategia de 'Todos los episodios disponibles'. Aunque esta sea una de las claves de su éxito, no es lo único que consigue engancharnos.

Recientemente ha surgido en Estados Unidos el término 'binger' y, poco a poco, se está convirtiendo en una palabra de uso común entre los consumidores de audiovisual. Se denomina 'binger' a aquella persona excesivamente enganchada a una (o varias) series hasta el punto de pasarse noches en vela viendo episodios sin parar ¡Pura adicción!

Los creadores de nuestros shows favoritos son conscientes de este efecto que generan. Ya en 2014, la revista Time publicó un artículo en el que varios investigadores intentaban descubrir por qué los 'binger' (entre los que me incluyo) son incapaces de despegar los ojos de la pantalla. Las principales razones o conclusiones de por qué se produce esta adicción son las siguientes:

1) La existencia de ráfagas visuales.

En casi todas las series de moda, la imagen salta continuamente de una escena a otra, o se va cambiando el plano de cada personaje lo más rápidamente posible. Esta técnica de edición consigue que necesitemos tener constantemente la vista posada en la pantalla, puesto que activa nuestro «sistema reflejo», que es el responsable de nuestra capacidad de reaccionar a los movimientos espontáneos que nos rodean. Cuando a nuestro alrededor ocurren cosas rápidas, por propia seguridad, «nos volvemos más comprometidos con lo que ocurre hasta el punto de que se convierte en físicamente difícil mirar lejos», afirma en el artículo Robert Kubey, psicólogo y profesor de Estudios de Medios en la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey).

2) Altas dosis de sexo y violencia.

Según Kubey, los seres humanos están «programados» para responder a los estímulos sexuales y violentos, aunque con mayor fuerza a los sexuales. Dice el psicólogo que éste es más efectivo porque se trata de una visualización socialmente deseada (quien no vea cine porno que tire la primera piedra) y a la vez biológicamente atractiva. Vamos, que nos atrae aquello que nos da morbo.

Además, aunque la gente afirme ser contraria a la violencia, tiende a ver más películas con escenas sangrientas y violentas si creen que ésta tiene un propósito más profundo, como la venganza o la justicia. “Las descripciones de violencia que son percibidas como significativas, conmovedoras y provocadoras de pensamientos, pueden fomentar empatía con las víctimas, admiración por actos de valor y belleza moral a la luz de la violencia. Lo que significa un auto-reconocimiento a los impulsos violentos”, dice Anne Bartsch, la autora de uno de los estudios citada por el sitio de divulgación científica Science Daily. Claros ejemplos son 'The Walking Dead' o 'Breaking Bad' donde el protagonista es diagnosticado de cáncer y se dedica a comerciar con metanafetaminas para evitar que su familia gaste dinero en su tratamiento, ¿cómo culparle si tiene que cargarse a alguien?

3) El recurso del "cliffhanger".

El término cliffhanger significa literalmente "colgando de un acantilado" o "al borde del precipicio". En el mundo streaming ya no sirve la vieja frase «¡No se lo pierdan, después de la publicidad», por lo que la mejor manera de que ansíes continuar viendo una serie es que en el minuto final de cada capítulo y temporada se genere el suspense, la incertidumbre o la conmoción necesarias para hacerte desear y anhelar ver más.

En definitiva, un 'binger' no nace, se hace. No se trata de un enamoramiento natural (bueno, depende de los actores que aparezcan). Hay series que están bien hechas que consiguen acaparar toda nuestra atención, están hechas para eso y triunfan porque saben cómo hechizar (insaciablemente) nuestro apetito televisivo.

Dado esta hambre por contenidos, Netflix ha acuñado recientemente el término "Binger Racer": dícese de aquel que quiere ver una serie TV lo más rápido posible tras su lanzamiento (normalmente, en 1 día). Y es que cuando se trata de ver series ¡somos imparables!

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