Cargando...

¿Está Netflix domesticando nuestro consumo audiovisual?

COMPARTE LA PUBLICACIÓN

La plataforma de streaming "ha cambiado las rutinas de millones de personas casi sin que se dieran cuenta, de manera cómoda y agradable. Ha transformado hábitos, pero también sensaciones" apunta Elena Neira, experta en marketing audiovisual en el artículo «Impacto del modelo de Netflix en el consumo cultural de pantallas: big data, suscripción y long tail», publicado recientemente en el Anuario AC/E de cultura digital.

Si bien es cierto, Netflix se caracteriza por su sencillez y usabilidad, lo que ha influido en que en menos de 10 años haya pasado de con 4,2 millones de miembros en 2007 a  137 millones de suscriptores de más de 190 países. Gracias a la plataforma sus suscriptores han visto modificadas no sus conductas de consumo (qué ven, dónde lo ven y cómo lo ven), sino que también han desarrollado una relación especial con la plataforma.

Netflix utiliza  inteligencia artificial para recomendarnos contenidos que se ajustan a nuestros gustos de forma que, para el consumidor la personalización es un requisito indispensable. Todo ello sin anuncios y a un precio bastante asequible, con la posibilidad de compartir el servicio entre varios usuarios. Además, las plataformas streaming han creado nuevos contextos de ocio, como por ejemplo los desplazamientos al trabajo o en transporte público, en los que el consumo en dispositivos móviles ha aumentado, especialmente por la facilidad de disponer del contenido sin conexión a Internet.

Por otra parte, Netflix ha propiciado el fenómeno del binge watching, del que hablo en mi artículo «Binger: El adicto a las series». Dado que el catálogo es tan amplio, el consumo ininterrumpido es una tendencia creciente entre los usuarios más fieles.

Además, según los datos de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, en 2016 se produjo un cambio de tendencia respecto a la piratería de contenidos digitales en España, que se redujo por primera vez en una década. Aunque todavía no hay bastantes estudios para confirmar que haya una relación de causa-efecto directa pero tampoco podemos restar importancia a la influencia de la multiplicación de la oferta asequible, accesible y atractiva de contenidos legales por internet. En menos de tres años, los nombres propios del streaming mundial (Netflix, HBO, Amazon Instant Video y Sky) han desembarcado en España. Estas plataformas, además de potentes campañas de marketing que hacen que el contenido sea muy atractivo, tienen una experiencia de usuario que es impecable en dispositivos móviles. Y en este entorno pagar es más cómodo, seguro e inmediato que piratear.

No obstante, nos enfrentamos a un período de incertidumbre en los próximos años. El beneficio de Netflix es proporcional a su número de suscriptores, de forma que tiene que seguir ganando suscriptores y procurar perder pocos. Por el mismo motivo, necesita ir ampliando la oferta de contenidos y, en este sentido, ha optado por la producción propia como estrategia. Aún así, es previsible que el número de suscriptores de Netflix vaya estancándose, porque Disney, Apple y Facebook se erigen como nuevos competidores en un mercado cada vez más competitivo.

Para mantener el liderazgo, Netflix necesita seguir explorando fórmulas que le garanticen la fuerza de la marca y mecanismos que mejoren todavía más la relación con el usuario como mejorar la optimización de la aplicación. Así mismo, estrategias para consolidar su posición allá donde no tiene tanta competencia. Un ejemplo es la versión de la serie Black Mirror, que permitirá escoger como avanza el argumento entre varias posibilidades, como en los libros de Elige tu aventura.

En consecuencia, Netflix está teniendo un importante impacto en la formación de nuestros gustos. La plataforma debe complacer a un usuario cada vez es más exigente y desafiarlo a consumir todo tipo de contenidos que no habrían tenido cabida en la parrilla de una televisión generalista y comercial y, es aquí, donde el proceso de producción y creatividad juegan un papel crucial.

Es por tanto, que de una manera indirecta, el usuario está adquiriendo nuevos conocimientos y desarrollando nuevas exigencias a la hora de elegir qué, cómo y cuándo consumir.

 

Deja un comentario