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Netflix o cómo jugar con la mente humana

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Desde que llegó a nuestros dispositivos, Netflix ha causado furor en España. Es la comidilla del barrio y sus vecinas le tienen envidia. Pero, ¿a qué se debe este éxito? ¿qué es lo que provoca que reciba ociosas miradas tanto de odio como de admiración? La respuesta es fácil: Su contenido y su estrategia de marketing, sus dos pilares fundamentales.

Pero hacer una buena serie o documental no te da de comer, sino todo lo contrario. Series tan populares de su catálogo como 'The Crown' o 'The Get Down' son las series más caras de la historia. La primera temporada de la vida de la reina Isabel II, compuesta por 10 episodios de alrededor de una hora de duración, ha costado 140 millones de dólares, mientras que la serie que narra la historia del hip hop y el rap en el Bronx, casi les provoca la ruina saliéndose del presupuesto y costando alrededor de 120 millones de dólares.

De hecho, el año pasado Netflix invirtió más dinero que HBO, plataforma que también se caracteriza por la originalidad y calidad de sus contenidos. Concretamente, 'Juego de tronos', una de las series más caras de la televisión (y la más costosa del catálogo de HBO) por sus decorados y ambientación, ha costado entorno a los 100 y 130 millones de dólares por temporada.

Estas elevadas inversiones no serían asumibles si su número de suscriptores no aumentará o cancelara su suscripción. Ahí es donde entra una buena estrategia. Netflix se caracteriza por seguir una línea editorial que rompe con lo convencional, es original y siempre dispuesta a dar de qué hablar, ya sea para bien o para mal.

Un claro ejemplo es la famosa lona de 'Narcos' que se colocó en la Puerta del Sol durante la pasada Navidad.

Muchos opinaron que fue una obra maestra del copywriting, sin embargo, despertó el odio y la polémica recibiendo comentarios como "vergüenza", hasta el punto de que el gobierno de Colombia pidió que fuera retirada, petición que no fue cumplida. Claramente, el eco en redes sociales y en medios de comunicación que provocó esta disputa, sólo hizo aumentar el conocimiento y dar visibilidad a la marca NETFLIX para ayudarla a subir peldaños en la carrera por la diferenciación en un mercado tan saturado de contenidos.

En esto Netflix es el rey. Tanto en redes sociales como en mobiliario urbano se caracteriza por utilizar un lenguaje ligón y con la más pura ironía. Un claro ejemplo, es la campaña de 'Santa Clarita Diet' la serie de Drew Barrymore quien interpreta a una agente inmobiliaria de un barrio de clase media estadounidense que de repente se convierte en zombie. Tras ver el episodio piloto, os puedo decir que la serie no ofrece nada innovador que no hayamos visto en otra serie de zombies y que su humor gore tiene escasa gracia. No obstante, su promoción hizo que desesperadamente apuntara su estreno en el calendario y tuviera ganas de verla.

La línea editorial que siguieron a nivel mundial fue muy original. Jugaron con la comida, literalmente. Utilizaron elementos gastronómicos como patatas fritas, salchichas, lata de sardinas y los combinaron con el plato favorito de los zombies: humanos.

Con esto, consiguieron darle vuelta a la comida para convertir el canibalismo en algo hilarante para sacarte una sonrisa cada vez que ves uno de los carteles. Unos dedos dentro de un envase de patatas fritas estilo McDonald's, un corazón en pan brioche o un smoothie de sangre (¡Con la de hierro que tiene!). En definitiva, un rico y calórico fast food para caníbales que consiguió abrirnos el apetito y la notoriedad deseada.

LA POLÉMICA CONTINÚA EN ALEMANIA

En consecuencia, el fenómeno #SantaClaritaDiet dio la vuelta al mundo y varias acciones publicitarias tuvieron lugar para promocionar su estreno.

La primera de ellas tuvo lugar en Alemania. La campaña se adaptó para el público alemán, siguiendo la misma caníbal de sus anteriores piezas. En esta ocasión, el elemento de la gráfica era un dedo cortado a rodajas salseado, imitando el Currywurst, la famosa salchicha alemana.

La campaña se promocionó en exterior (vallas) y también mediante street marketing utilizando foodtrucks que repartían el currywust especial de Netflix como soporte. Pero al poco de estar en marcha, Netflix tuvo que detener la campaña debido a varias quejas de los alemanes, quienes la consideraron “repugnante” para niños y adolescentes.

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